miércoles, 28 de octubre de 2009

EL CABALLERO INEXISTENTE

"La voz del caballero Agilulfo llegaba metálica desde dentro del yelmo cerrado, como si no fuera una garganta sino la propia chapa de la armadura la que vibrase. Y es que, en efecto, la armadura estaba hueca. Agilulfo no existía. sólo a costa de fuerza de voluntad, de convicción había logrado forjarse una identidad para combatir contra los infieles en el ejército de Carlomagno. Agilulfo puso todas sus fuerzas en un orden deseado y lo hizo con tal sentido de la exactitud que consiguió robar el corazón a la altiva amazona Bradamante. En esta hermosa fábula sobre la identidad, sobre la diferencia entre ser y creer que se es, Calvino se pregunta la razón por la que un hombre es amado, por la que otro desea vengarse, por la que un tercero sed considera hio, amante, amigo o caballero. La respuesta se encuentra tal vez en la pregunta misma, en su melancolía y su extrañeza".

Descárgate aquí el capítulo I de El caballero inexistente

1 comentario:

ies dijo...

Chicos: la existencia no es sólo un problema filosófico, sino un problema personal. Qué hacer con ella, cómo vivir... Por eso decía Ortega que la vida es una aventura, un quehacer, esto es, lo que hay que hacer. Agilulfo trae consigo la paradoja de ser un caballero inexistente, pero su historia da que pensar... Y recordad, en cualquier existente humano encontraremos dignidad.
Profe de ética.